La caída del ascensor en la Cámara de Diputados no se trata de un caso nuevo. Días atrás, según el relato de la guía de Relaciones Públicas, Jéssica Romero, ésta acompañada de otras tres personas habían caído de un solo piso.
El hecho fue comunicado por la misma al personal de mantenimiento, pero estos desoyeron la alerta que una semana después pudo ser una tragedia.
Con el rostro desencajado y con una profunda preocupación, la guía, quien acompañó a los 20 estudiantes relató que no se trataba de un hecho nuevo.
"Nos subimos al cuarto piso, pero ya van dos veces que me caigo, la vez pasada fue con tres personas y ahora con trece", según la versión de la funcionaria, quien ni siquiera contó cuántos alumnos habían subido en realidad al elevador.
Comentó que existieron estudiantes que sufrieron lesiones de mayor gravedad porque al perder el elevador el control, alcanzaron el techo, lo que hizo que el golpe fuera de mayor intensidad.
"Falta de mantenimiento puede ser, otra cosa no creo", dijo la funcionaria, quien minutos antes recorrió las instalaciones de la Cámara Baja con los estudiantes como normalmente estaba acostumbrada a hacer.
QUEJAS. Romero se quejó con todos los parlamentarios que marcaron presencia y les aseguró que no se trataba de la primera vez. Buzarquis prefirió no escucharla y ya anunció sumarios.
VISITA. La sede legislativa recibe a gran cantidad de estudiantes, y quienes generalmente asisten con mayor regularidad son los niños de la educación primaria.
Estudiantes de distintos puntos del país visitan la sede del Congreso, cuya instalación fue aparentemente preparada para brindar seguridad en un edificio que apenas cuenta con cinco años de antigüedad, y cuya infraestructura fue criticada por el material de baja calidad.